martes, 8 de octubre de 2013

Un solo día

Nunca comprendí su forma de ser conmigo:
Por la mañana me encontraría escribiéndole los versos más dulces, quizá tan dulces como sus labios, mientras ella tratara de explicarme en vano cómo es que me quería más que yo a ella.
Por la tarde hablaríamos del clima; tras expresar mis intensos deseos por culminar aquel beso prohibido, ella confesaría que en sueños, (a punto de morir) ya me ha besado. ¡Qué terrible sueño! ¡Qué realidad aún más terrible!
Al atardecer cometeríamos un terrorismo poético al confesar un amor imposible, (secreto) que dejaría de serlo en algún momento, quizá...
A solo un instante de la media noche, tendría que lanzar estas palabras para lograr una conclusión con broche de oro: "Te quiero tanto...¡Aléjate de mí!"

Simplemente... no lo vi venir, pero así era ella: mi ladrona de suspiros.

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